Mi Triste Problema

Hoy tengo el deseo de vaciar en el papel todo lo que creo saber, todo lo que imagino debo saber y todo lo que en realidad no sé. Hoy quiero hablar de cómo enfrentar sabiamente una situación, o como lo llaman algunos; un problema.

Primero comenzare por definir el significado de la palabra problema: Un problema es un asunto determinado que requiere una solución.



Una vez entendemos esto debemos dar el primer paso para resolverlo, que es reconocer que hay un asunto determinado que requiere nuestra atención. (Ojo la mayoría de las personas se quedan en este primer paso de la ecuación.)

El segundo paso es buscar la solución más adecuada al problema y el último paso es implementar tal solución hasta que se resuelva el problema.

El segundo paso suele ser el más confuso (Buscar una solución) pues no siempre las personas escogen la respuesta más adecuada. Ya sea por vagancia, malos consejos, falta de orientación o por las razones que sean. Tomar sabias decisiones siempre es asunto de discusión, pero eso mis queridos amigos es otro asunto a resolver. Es por tal razón que el segundo paso muchas veces no se da. Las personas tienden a no tomar la decisión correcta o simplemente no toman la decisión aun cuando conocen que deben hacer. Es en este paso donde se forma el círculo vicioso más abrumante y destructivo que pueda existir, pues el problema se convierte en un creador de otros problemas que nos pueden llevar a pensar en los absolutos: nadie me quiere, todos me odian, tú siempre, yo siempre etc… Es por esto que el segundo paso debe de tomarse pensando claramente y utilizando todas las herramientas disponibles para ayudarnos a tomar una decisión.



El tercer y último paso suele ser el más doloroso y amargo, pero el más gratificante si se lleva a cabo como debe ser. Es aquí donde pueden llegar otras situaciones más complejas si no implementamos bien el plan de trabajo que hayamos puesto en marcha para solucionar el problema. Pero no debemos tener miedo pues nada en la vida que valga la pena hacer es fácil de implementar.

Estos tres pasos básicos deben ser puestos en marcha siempre que tengamos una situación, claro recordemos que hay que analizar, pensar con detenimiento, escuchar, dialogar y muchas otras cosas más, pero para mí estas son solo herramientas que nos ayudan a implementar con más sabiduría estos tres pasos básicos de cómo solucionar un problema. Recuerden que al principio les dije que yo tal vez no sepa nada de esto, solo es mi idea de cómo pienso que deben ser las cosas.

Lo que si se es que si no se le pone un alto a una situación determinada puede causarte muchas otras situaciones que te harán pensar que no puedes resolver nada y dejaras todo a la suerte, y eso si que es tremendo problema.



Si estás pasando por alguna situación difícil en estos momentos, detente, piensa, evalúa, decide e implementa cual será la mejor acción para que dejes a un lado tu problema. Recapacita, comunica lo que sientes o piensas, a veces el problema estriba en que nadie más se ha dado cuenta y por no hablar a tiempo el problema no se resuelve. No cometas el error de pensar que tu pareja sabe del problema porque es algo que se ve a simple vista; puede darse el caso que él o ella piensen que está todo bien. Así que no asumas, dialoga y escucha. No andes de aquí para allá con la pena de que nadie sepa cuál es tu dolor. No estés convencido de que tienes un vacío tan grande y tan grande que nada ni nadie lo va a llenar, pues Dios puede hacerlo, pero tienes que querer hacerlo y poner tu granito de arena en resolver la situación.



No hay respuesta simple y sencilla. No hay un botón mágico para accionar y resolver. No hay un consejo absoluto que pueda servir para darle jaque mate a una situación, siempre tendrás que hacer algo. Así que reconoce cuál es tu situación, busca la solución más acertada, pon en marcha tu plan de trabajo y déjale el resto a Dios.

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